
La mayoría vive creyendo que el tiempo es una flecha que va del pasado al futuro, sin retorno. Pero en el fondo de tu conciencia, sabes que eso no es del todo cierto.
Hay recuerdos que siguen vivos. Hay futuros que ya presientes. Hay momentos que, aunque hayan pasado, te siguen tocando.
¿No será que el tiempo se mueve de otro modo?
Cuando estás presente, a veces una sola mirada puede traer de vuelta una vida entera. O un silencio puede darte la respuesta que buscaste durante años.
Lo que llamamos tiempo es más flexible de lo que parece: es como una espiral viva, que se pliega y despliega según tu estado de conciencia.
Hoy, hazte esta pregunta:
¿Qué parte del pasado sigue activa en mí? ¿Qué futuro ya estoy sintiendo sin haber llegado aún?
Observa cómo ciertos patrones emocionales vienen de historias que se repiten -no por castigo, sino por oportunidad de comprensión.
Y nota cómo a veces una decisión clara hoy puede liberar años enteros del pasado.
El tiempo real no es el que marca el reloj. Es el que se mueve con tu alma cuando despiertas.
La transformación más profunda no ocurre en el calendario, sino en el instante en que eliges mirar distinto. Ese momento, aunque dure un segundo, puede cambiar toda tu línea de tiempo.
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Bendiciones Multiplicadas! Juan A. Moliterni |
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