Los 3 atributos del cambio dimensional que nadie esperaba.
Hay una expectativa instalada en casi toda persona que trabaja en su desarrollo espiritual: que el cambio, cuando llegue, se sentirá bien. Más energía, más claridad, más paz.
Sin embargo, lo que señalan los Maestros Ascendidos desarma esa expectativa. El cambio dimensional presenta atributos que no aparecen en ningún folleto espiritual, y el primero de ellos es, sorprendentemente, físico.
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1) El cansancio que no tiene explicación médica
Muchas almas antiguas están notando algo que no logran justificar: un cansancio mayor de lo habitual, sin que la edad ni ninguna condición física parezcan explicarlo.
La explicación no es física en el sentido convencional, aunque sus efectos sí puedan sentirse en el cuerpo. No es un peso. Es cambio.
Cuando las cosas empiezan a transformarse en tu vida, o incluso cuando cambia sutilmente tu consciencia acerca de lo que esperas del mundo, también comienza a modificarse la cantidad de energía que inviertes en ese proceso.
El cuerpo y la consciencia están procesando algo nuevo, y ese procesamiento consume energía de una manera que antes no era necesaria.
La buena noticia es que esto no es permanente. A medida que el sistema se acostumbra a la nueva energía, el cansancio comienza a disiparse y da paso a algo diferente: más energía de la que había antes de iniciar el proceso.
Viven en un mundo donde preguntan qué pastilla tomar. Tomen la pastilla que siempre va hacia la Fuente:
“Querido Espíritu: me siento más cansado últimamente. Ayúdame a sentir, a comprender y a volver a sentirme más normal en medio de un cambio que no es normal”.
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2) Pedir sin saber qué pedir
Hay una forma de oración que la mayoría de las personas practica sin cuestionarla: decidir de antemano qué necesita y luego pedir exactamente eso.
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Sin embargo, en esta nueva energía, esa forma de relacionarse con la Fuente comienza a mostrar sus límites.
¿Cuántos de ustedes acuden directamente a la Fuente ante estas situaciones?
La pregunta es muy simple: ¿cómo se hace una lista de oración cuando se está orando por algo que todavía no se conoce?
Este tipo de intención no consiste en encontrar el objeto correcto que pedir, sino en desarrollar la disposición para recibir orientación acerca de algo que aún no tiene nombre.
“Querido Espíritu: dime qué es lo que necesito saber. No sé qué estoy haciendo. Necesito ayuda”.
Eso es, en sí mismo, un cambio dimensional. No se trata de añadir un contenido nuevo a la práctica espiritual, sino de adoptar una forma diferente de relacionarse con lo desconocido: pedir que se revele lo necesario, en lugar de pedir que se cumpla aquello que ya se decidió de antemano.
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3) La ansiedad y el miedo
El cambio dimensional no es necesariamente una transición suave ni libre de fricción. Puede ser incómodo. Siempre que hay un cambio profundo, suele aparecer cierta ansiedad y, para algunas personas, esa ansiedad puede convertirse directamente en miedo.
Sentir esto no representa una falla en el proceso de despertar. Desde esta perspectiva, es una parte esperable del movimiento entre dimensiones, sin importar cuán leve o profundo sea ese movimiento para cada persona.
La recomendación concreta tiene que ver con una fuente específica de amplificación del miedo: las noticias.
No miren las noticias; léanlas cuando puedan. La distinción entre mirar y leer no es menor. Mirar implica recibir una información que ya llega cargada, interpretada y presentada con la intensidad emocional que el medio decidió imprimirle. Leer, en cambio, permite procesar esa misma información desde la propia interpretación, sin incorporar de manera tan directa la carga emocional añadida por terceros.
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Lo que conecta estos tres atributos
El cansancio, esta nueva manera de pedir y la ansiedad no son fenómenos aislados. Los tres serían manifestaciones de un mismo proceso: un sistema humano y energético que está intentando adaptarse a un cambio profundo en la estructura de la consciencia.
La siguiente frase condensa todo lo anterior en una sola intención:
“Querido Espíritu: ayúdame a atravesar estas cosas que forman parte del cambio dimensional. Muéstrame lo que puedo hacer”.
Cuando esta petición se formula, el entorno angélico -que siempre ha estado presente, pero que ahora se vuelve más accesible- puede responder a través de la sincronicidad y la intuición.
No como un premio por haber realizado la petición correcta, sino como consecuencia natural de haber abierto ese canal.
Así, el cansancio, la ansiedad e incluso el miedo dejan de interpretarse necesariamente como señales de que algo salió mal en el camino espiritual. Pueden convertirse, en cambio, en indicios de que el camino está efectivamente en movimiento.
Eso no elimina la incomodidad. Pero sí puede transformar por completo la manera en que se relaciona con ella.
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