El poder del ahora

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Eckhart Tolle: Somos creadores de nuestro propio dolor, dice el alemán, autor de “El poder del ahora”. Ser conscientes de eso y vivir el presente, asegura, nos acerca a la felicidad.

“Hasta los 30 años, viví en un estado de ansiedad casi continua, salpicada con períodos de depresión suicida”. Esto cuenta el alemán Eckhart Tolle, reconocido maestro espiritual, en la introducción de “El poder del ahora”, su libro de autoayuda, meditación y realización, publicado en 1997 y convertido en best seller: fue traducido a 50 idiomas y lleva vendidos más de 5 millones de ejemplares en todo el mundo.

“Ahora -sigue Tolle en su libro- lo siento como si estuviera hablando de una vida pasada o de la vida de alguien diferente”. Habla desde su propia experiencia: tras un largo período de depresión, a los 29 años, sufrió una transformación interna que cambió su vida.

Volvió de un intenso viaje interior, en el que se preguntó qué quería de la vida y enfocó el sentido de su existencia desde otra perspectiva. Salió fortalecido: consiguió tomar las riendas, superar el difícil momento por el que estaba pasando y escribir sus enseñanzas, que principalmente se centran en que la felicidad no está en el futuro ni en el pasado, sino en la atención consciente del presente.

De la Universidad a la calle

Tolle nació el 16 de febrero de 1948, en Lünen, Alemania. Vivió con su padre en Alicante, España, desde los 13 años, hasta que se trasladó a Inglaterra a los 20 años. Estudió en las Universidades de Londres y de Cambridge. Tuvo una infancia y una primera adultez difíciles, marcadas por la ansiedad y la depresión.

Tras la “iluminación”, abandonó su tesis doctoral y, sin empleo, durmió bastantes noches en los bancos de Hampstead Heath, el enorme parque de Londres. Pasó varios años como “vagabundo”, “viviendo con ahorros”, en un estado de profunda paz interior.

Luego se mudó a Canadá. Desde 1996 vive en Vancouver, con su compañera, Kim Eng, también maestra espiritual y creadora de una práctica para despertar la conciencia a través del cuerpo y del movimiento.

“No puedo seguir viviendo conmigo mismo”

En la introducción del libro, Tolle continúa con extremada profundidad: “No puedo seguir viviendo conmigo mismo”. Este era el pensamiento que se repetía continuamente en mi mente. Entonces súbitamente me hice consciente de cuán peculiar era este pensamiento. “¿Soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo mismo, debe haber dos: el ‘yo’ y el ‘mí mismo’ con el que ‘yo’ no puedo vivir”. “Quizá”, pensé, “sólo uno de los dos es real”.

En lo que podría haber sido su última hora, Tolle tuvo una visión que lo inició en el camino de convertirse en un maestro espiritual. Dice que no somos nuestros pensamientos y explica que el diálogo constante y a menudo negativo en nuestra cabeza, está separado de lo que realmente somos. También señala que, si podemos darnos cuenta de todo eso, el proceso nos puede llevar más cerca de la valentía y la paz que él experimentó desde su noche oscura.

Tolle sostiene que la mayoría de las personas no son conscientes de que tienen “un pequeño hombre o mujer en su cabeza que sigue hablando y hablando y se identifican completamente con ellos”. Y explica: “En mi caso, y en el caso de muchas personas, la voz de la mente es predominantemente infeliz, por lo que hay una enorme cantidad de negatividad que se genera de forma continua por este diálogo interno inconsciente”.

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La obra de Tolle ha atraído a figuras de alto nivel como la periodista y presentadora de televisión estadounidense, Oprah Winfrey, que ha desempeñado un papel importante en la promoción de sus enseñanzas.

¿Qué pasó para que te dieras darte cuenta de esto?, le preguntó Winfrey en una entrevista en 2008, para el programa Oprah & Friends en XM Radio como parte de sus Soul Series. Tolle respondió así:

-Esa noche ocurrió una separación entre la voz que era la corriente incesante de pensamiento y el sentido de mí mismo que se identificaba con esa voz, y una sensación más profunda de mí mismo que más tarde reconocí como la conciencia misma, en lugar de algo en lo que la conciencia se había convertido a través del pensamiento.

-Cuando te diste cuenta que la voz en tu cabeza estaba separada de la conciencia, ¿te impactó?

-Sí claro. Yo no lo entendía, solo me di cuenta al día siguiente que de repente estaba en paz. Había una profunda sensación de calma interior, aunque externamente nada había cambiado, así que sabía que algo drástico había sucedido. Un tiempo después de esta transformación, yo estaba hablando con un monje budista que dijo que el Zen es muy simple: “Tú ya no dependes del pensamiento, vas más allá del pensamiento”. Entonces me di cuenta que eso era lo que me había sucedido. Todos esos pensamientos repetitivos e infelices ya no estaban más ahí.

-¿De dónde viene nuestra identificación con estos pensamientos y la voz en nuestra cabeza?

-El sentido de mí mismo que se deriva de nuestros pensamientos, recuerdos, condicionamientos y del sentido del yo, es un concepto que se deriva del pasado. Es esencial que la gente reconozca que esta voz está pasando dentro de ellos sin cesar, y siempre es un gran avance cuando las personas se dan cuenta de lo siguiente: “Aquí están todos mis pensamientos habituales, repetitivos y negativos, y aquí estoy yo, sabiendo que estos pensamientos están pasando por mi cabeza”, entonces la identificación se rompe repentinamente. Eso para muchas personas, es el primer avance espiritual real.

Anclados en el pasado

El poder del ahora explica técnicas y maneras de darse cuenta que muchas veces la cabeza nos tiene anclados en el pasado o preocupados por lo que viene y no estamos en el presente. Luego se adentra en las causas que llevan a los humanos a eso y con preguntas y reflexiones ayuda a desarrollar una conciencia de plenitud en el presente.

El libro se divide en tres partes: La primera: ¿Por qué la gente siente dolor? La segunda: ¿Cómo puede aliviar el dolor el hecho de moverse profundamente en el ahora? Y la tercera parte: ¿Cómo podemos adentrarnos en el ahora?

Con influencias de los maestros Jiddu Krishnamurti y Ramana Maharshi, la escuela Rinzai de Budismo Zen e incluso frases de Jesús recogidas en la Biblia, el libro enfatiza la importancia de ser consciente del momento presente para no perderse en los pensamientos, porque asegura que el presente es la puerta de acceso a una elevada sensación de paz.

Según cuenta Tolle en el libro, nuestra voz interna, nuestro ego, nos impulsa a vivir una vida paralela de tragedia, catástrofe que trastoca nuestras emociones y nos lleva a padecer esa realidad. Por eso afirma que es necesario comprender nuestro papel como creadores del propio dolor.

Explica que la mente nos impulsa a pensar de forma constante en lo que no hicimos en el pasado y sobre las preocupaciones del futuro. Y que esos pensamientos recurrentes sobre lo que no podemos controlar -lo que pasó y lo que imaginamos pasará- nos genera angustia, depresión y enfermedades.

¿La salida? Centrarnos en el presente -insiste Tolle-, en el ahora, en lo que sí podemos decidir y hacer, se vuelve un proceso sanador. ¿Cómo? Primero -explica- hay que detectar esa voz permanente y luego desactivarla con meditación y plena conciencia que lo único real que tenemos es el presente.

“El poder del ahora” (fragmento)

La conciencia: el escape del dolor.

Ninguna vida está completamente libre de dolor y tristeza. ¿No es cuestión de aprender a vivir con ellos más que de tratar de evitarlos?

La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo mientras la mente no observada maneje nuestra vida.

El dolor que usted crea ahora es siempre una forma de no aceptación, una forma de resistencia inconsciente a lo que es. En el nivel del pensamiento, la resistencia es una forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de negatividad. La intensidad del sufrimiento depende del grado de resistencia al momento presente, y esta a su vez depende de la fuerza de su identificación con la mente.

La mente siempre busca negar el Ahora y escapar de él. En otras palabras, cuanto más identificado esté usted con su mente, más sufre. O puede ponerlo en estos términos: cuanto más capaz sea de honrar y aceptar el Ahora, más libre estará del dolor, del sufrimiento y de la mente egoica.

¿Por qué habitualmente se niega o se resiste la mente al Ahora? Porque no puede funcionar y permanecer en control sin el tiempo, que es pasado y futuro, así que percibe el Ahora intemporal como una amenaza. El tiempo y la mente son de hecho inseparables.

Imagínese la Tierra sin vida humana, habitada sólo por plantas y animales. ¿Tendría todavía un pasado y un futuro? ¿Podríamos todavía hablar del tiempo de forma significativa? La pregunta: “¿Qué hora es?” o “¿Qué día es hoy?” -si hubiera alguien para hacerla- no tendría ningún sentido. El roble o el águila quedarían perplejos ante tal pregunta. “¿Qué hora?”, responderían. “Bueno, es ahora, por supuesto. ¿Qué más?”.

Sí, necesitamos la mente, así como el tiempo, para funcionar en este mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.

La mente, para asegurarse el control, busca continuamente cubrir el momento presente con el pasado y el futuro, y así la vitalidad y el potencial infinitamente creativo del Ser, que es inseparable del Ahora, queda cubierto por el tiempo, la verdadera naturaleza queda oscurecida por la mente. Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente humana.

Todos los individuos sufren bajo este peso, pero también siguen aumentándolo a cada momento, siempre que ignoran o niegan el precioso momento o lo reducen a un medio para obtener un momento futuro, que sólo existe en la mente, no en la realidad. La acumulación de tiempo en la mente humana individual y colectiva también carga una gran cantidad de dolor residual del pasado.

Si no quiere crear más dolor para usted y para los demás, si no quiere aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en usted, no cree más tiempo, o al menos no más del necesario para manejar los aspectos prácticos de su vida. ¿Cómo detener la producción de tiempo? Dese cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tiene. Haga del Ahora el foco primario de su vida.

Mientras que antes usted habitaba en el tiempo y hacía breves visitas al Ahora, establezca su residencia en el Ahora y haga breves visitas al pasado y al futuro cuando se requieran para manejar los asuntos prácticos de la vida.

Diga siempre “sí” al momento presente.

¿Qué podría ser más fútil, más demente, que crear resistencia interior a algo que ya es? ¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora? Ríndase a lo que es. Diga “sí” a la vida, y observe cómo esta empieza súbitamente a funcionar a favor suyo y no contra usted.

por Graciela Gioberchio.

 

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One Response

  1. Gloria María Mejía
    | Responder

    infinitamente agradecida
    hermoso compartir
    un abrazo inmenso desde mí corazón, NAMASTE

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