Renovación de sí mismo 2

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altar

Es necesario que comprendamos que todo conocimiento existe eternamente en la Conciencia del Logos de nuestro Sistema Solar, y que a medida que desarrollamos nuestras facultades internas adquirimos la capacidad de entrar en con tacto con ese conocimiento a diferentes niveles. Tenemos que, por decirlo así, sintonizar nuestros diferentes vehículos con los diversos niveles de la Conciencia del Logos, a fin de entrar en contacto con todas las cosas en sus respectivos niveles. Debido a que el conocimiento referente a las realidades trascendentes de la vida no puede adquirirse sino de esta manera peculiar, y a que esa adquisición depende de nuestro poder para responder a diferentes clases de vibraciones sutiles en los planos internos, es imposible comunicar a otros ese conocimiento y formularlo esquemáticamente ante el mundo como cualquier otro conocimiento científico. Cada uno debe desarrollar sus propias facultades internas y conquistar este conocimiento desde adentro.

No sólo es incomunicable la mayor parte de este conocimiento, sino que mucho de él referente a los mundos superiores es también incomprensible para el intelecto humano. Acostumbrados como estamos a los hechos e ideas de un mundo tridimensional, no podemos naturalmente comprender realidades de mundos en los que nuestra conciencia tiene que trabajar en un número creciente de dimensiones, a menos que podamos “elevarnos” a esos mundos y “ver” por nosotros mismos las cosas. Cuando más penetremos dentro de los abismos insondables de la Mente Divina, más difícil se nos hará formular las realidades de esos mundos en forma de conceptos mentales familiares, y más necesitaremos desarrollar nuestras propias facultades y poderes internos para en esas realidades. Por eso el Señor Buda guardó silencio cuando se le interrogó sobre Dios, y todos los verdaderos instructores de la “doctrina del corazón” rehúsan discutir los misterios más profundos de la vida con los profanos y curiosos.

Por lo dicho arriba es evidente cuán poco entendemos el verdadero Ocultismo y la naturaleza y poderes de sus Adeptos. Todo cuanto podemos esperar en el estudio de esta Ciencia sagrada es entrar en contacto con la mera orla de este conocimiento sin límites, y con ayuda de esto empezar a desarrollar nuestra naturaleza espiritual y nuestras facultades internas. A medida del éxito que tengamos en nuestros esfuerzos, seremos capaces de penetrar directamente en los misterios más profundos de la vida y adquirir conocimiento directo acerca de esas realidades que los filósofos académicos han buscado equivocadamente en los campos del intelecto, y las personas religiosas ortodoxas en las páginas de los libros sagrados.

Semejante desarrollo interno es posible porque los Adeptos del Ocultismo poseen no sólo un conocimiento comprensivo de los secretos de la Naturaleza sino también de la Ciencia práctica de la Renovación de Sí Mismo. Cualquiera que se haga experto en esta ciencia puede desarrollar gradualmente sus facultades internas y comprobar uno a uno todos los hechos del Ocultismo. Los elementos de esta Ciencia se han dado a conocer al mundo en general, con el fin de dar a cada persona la oportunidad de hollar la senda de la Comprensión de lo Real. Pero el conocimiento más avanzado de los misterios de la Naturaleza, que confiere poderes a los iniciados, sólo se imparte a discípulos de confianza de los Adeptos, que hayan demostrado a través de un largo período probatorio estar totalmente dedicados a servir los intereses reales de la humanidad y ser incapaces de corrupción y de usar el conocimiento para su propios fines egoístas. Es por eso que a toda persona que se sienta atraída por el Ocultismo por razones egoístas, aunque su egoísmo sea muy sutil, se le niega esa ayuda. No pueden llegar sino hasta el atrio más externo del sagrado templo, en donde todo lo que es posible lograr es una vislumbre superficial de los secretos de la Naturaleza y de algunos de los poderes menos importantes del alma. Solamente quienes están dispuestos a abandonar todo propósito egoísta y acercarse al camino Teosófico con corazón puro y vida limpia, pueden ser admitidos a los secretos internos y ejercer el poder del Atma (Voluntad) que los hace potentes en los planos internos y sin embargo “aparece como nada a los ojos de los hombres”.

Pues cuando más se interna el Adepto en las reconditeces de su alma y adquiere un conocimiento más pleno de las realidades de la vida, más se eleva por encima de los deseos infantiles y mezquinos que llevan al hombre ordinario a buscar fama y popularidad temporales en las sombras efímeras de la vida. Es por eso que el verdadero Ocultista permanece desconocido y evita deliberadamente que el público le vea, mientras que los falsos ocultistas, llenos todavía de deseos inferiores, compiten entre sí por atraer la atención de seguidores.

Y como todos los verdaderos Adeptos esconden de la mirada vulgar de los hombres su conocimiento y poderío, los hombres dudan de que haya algo real en el Ocultismo o de si todo eso de planos sutiles y Seres superhumanos no será sino mera música celestial. Pero los que poseen conocimiento real de estas cosas, dejan deliberadamente que el mundo siga en su ignorancia e incredulidad acerca de las tremendas potencialidades que yacen escondidas en el hombre y en la Naturaleza. Pues mientras la índole humana sea como es ahora, y el egoísmo y el engrandecimiento inescrupuloso sean las pasiones que dominan a los hombres, es bueno que sigan ignorantes de estas poderosas fuerzas y de estas grandes posibilidades a que el Ocultismo abre las puertas.

Cualquiera que observa lo que está ocurriendo hoy en el mundo, y vea con cuánta torpeza se está usando mal el conocimiento de las energías del plano físico, por pueblos y naciones inescrupulosas, se dará cuenta inmediata de la prudencia de mantener fuera del alcance de una humanidad no desarrollada y en cierto sentido todavía bárbara, el conocimiento de las fuerzas más sutiles de la Naturaleza. Estas fuerzas son infinitamente más potentes para causar daño, y pueden destruir rápidamente a quienes las usen mal.

No debe ser difícil entender, por tanto, que la parte del conocimiento Teosófico que se encuentra en libros a disposición del hombre ordinario, es apenas la parte más externa y menos importante. Y que detrás del simbolismo y referencias veladas que frecuentemente encontramos, existen realidades tremendas que nadie en el mundo externo puede concebir. No obstante, este pequeño conocimiento que se ha revelado es suficiente para darle al buscador sincero de la verdad una pista satisfactoria para la solución de los problemas de la vida, y capacitarlo para dar los pasos preliminares que llevan al Sendero de Realización. Pues la verdadera vida del Ocultismo comienza solamente cuando el hombre entra en contacto con uno de los verdaderos Adeptos y empieza a hollar la senda bajo su guía directa, dependiendo más y más del desenvolvimiento de sus propias facultades internas, y menos y menos de la instrucción y guía que reciba del exterior.

Nota. Documento escrito por I.K. TAIMNI, Federacion Teosofica Interamericana. Edición y Difusión: Juan Angel Moliterni (www.escuelaclaridad.com.ar). Se autoriza la redistribución de este boletín e información personalmente y vía Internet con la condición de que el contenido permanezca intacto, de que se respeten los créditos del servicio, los autores, los editores y se mencionen la fuente y enlaces correspondientes. Ayúdanos a distribuir información de vanguardia, reenvía este LINK a todas las personas potencialmente interesadas, gracias.

 

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