Grados de Curación

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kumar

El hombre no es más que una mezcla de energías pránicas y astrales, siendo él mismo el alma. La energía astral es la suma de su pensamiento y emoción. Cada hombre es un agregado de sus pensamientos y patrones emocionales, los cuales acumula a lo largo de una serie de encarnaciones, reuniendo la experiencia necesaria. La experiencia se basa en la exposición.

Es de conocimiento común que cada ser humano piensa y se emociona de manera diferente en una situación dada. Sus percepciones y concepciones también difieren de las del otro. Esta es la energía nublada astralmente, donde se necesita claridad y pureza. Es como si el rayo puro del Sol atravesara la atmósfera contaminada.

La otra energía que funciona a través del hombre es el prana (la fuerza vital). Es la energía pura que desciende de los círculos superiores en los cuales el individuo vive y se mueve principalmente. Su misma existencia está basada en esta energía. Esta energía se recibe también a través de los rayos solares y a través del planeta por medio de la energía astral individual. Aunque la energía pránica en sí misma es pura, debido a su paso a través del planeta y del individuo, queda contaminada. La razón de esa contaminación es la mala condición de la energía astral que alberga el hombre.

A través de un prisma cristalino, el rayo solar se refracta en los siete colores puros del arco-iris. Pero cuando el cristal no está limpio y puro, la refracción del rayo solar da como resultado la producción de colores borrosos. El prisma de la personalidad del individuo es la causa de una refracción clara o que no tenga esta claridad.

La curación implica la limpieza de la energía impura, emocional y mental. Es un proceso de enjuagar o limpiar el sistema. Este lavado se puede hacer mediante la transmisión de poderosos rayos pránicos o bien limpiando la energía astral impura. Generalmente el primer método es visto como un acto de curación, mientras que el segundo método es visto como un acto de enseñanza. Enseñar para inspirar la acción correcta que conduce a la iluminación o al despliegue es también una forma de curación. Ahí es donde los Maestros son considerados curadores.

El curador común y poco inteligente trabaja general y simplemente con la transmisión del prana. Ello estimula suficientemente al paciente para que pueda expulsar la enfermedad debilitante. En este método el curador tiene que ser muy puro como para transmitir solamente energías pránicas puras. Tiene que asegurarse de que su energía emocional no se mezcle con las energías pránicas que él transmite. En otras palabras, debe permanecer simplemente como un canal desapasionado para que las energías de curación pasen a través de él en beneficio del paciente. Los requerimientos aquí son la impersonalidad y el funcionamiento desapasionado.

Si el curador es un estudiante ocultista de cierto orden que ha logrado cierto grado de pureza y claridad en su energía astral, puede asociar también su energía mental con la energía pránica para transmitírsela al paciente. Esa clase de curación es como una espada de doble filo que complementa la energía pránica del paciente por un lado y, por el otro, limpia la energía astral impura del paciente. Estos son curadores de un orden superior comparados con los anteriores. Sin embargo, en ambos casos la pureza sigue siendo siempre la condición esencial.

Aparte de los dos métodos mencionados anteriormente, existe un trabajo de sanación aún más superior que pueden realizar los iniciados que funcionan como almas. El iniciado trabaja de alma a alma. El iniciado fortalece el alma del paciente, con lo que el propio paciente se reorganiza para poder recibir mejor la energía pránica. La reorganización del propio paciente no es más que una reorganización más saludable de su pensamiento y emoción. Este es el método más sutil de curar, que es el objetivo último de todo el trabajo de curación.

Cuando se realiza la curación mediante el complemento de la energía pránica sin efectuar la limpieza del astral, el efecto de dicha curación es temporal. No se resuelve la causa de la enfermedad del paciente. El segundo método de curación sugerido anteriormente no proporciona una curación duradera hasta que el paciente genere voluntad suficiente para limpiarse a sí mismo con la ayuda de la enseñanza proveniente del curador.

En el segundo método el curador limpia también la energía astral con su fuerza mental pura. Hasta que, y a menos que, el propio paciente genere la voluntad de limpiarse a sí mismo astralmente, seguirá produciendo las correspondientes enfermedades.

Por lo tanto, es deseable que se emplee el tercer método, en el que un alma iluminada despierta el alma de un paciente y el paciente, no sólo coopera para recibir la energía pránica, sino que también desea purificarse a sí mismo. En la medida en que se produce la limpieza por medio de su propia voluntad, en esa misma medida se establece la fuerza pránica y se restablece la salud.

Para el trabajo de curación, debe entenderse adecuadamente el funcionamiento de la energía pránica y de la energía astral, y el curador tendrá que mejorarse a sí mismo con el tiempo para funcionar como alma. Deberá transformarse desde el estado de un buen pensador corriente al de un estudiante de curación ocultista, y finalmente al estado de maestría, es decir, el de funcionar como alma con una personalidad como un cristal transparente.

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Centro Escuela Claridad

Siguiendo Juan A. Moliterni:

Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Canalizador, Reiki Ascensional Claridad, Ciencia Astrológica, Músico Arteosofia.

La Hermandad Blanca Universal, la jerarquía espiritual de Maestros Ascendidos, transfiere una antorcha, una Luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la Síntesis de oriente y occidente, de los Valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del Cosmos. Te invitamos a participar!

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