El Viento del Nacimiento

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Las Decisiones que el Alma Toma Antes de Encarnar

Antes de que la consciencia humana se encienda, antes de que el cuerpo tome el control, antes de que el velo caiga sobre la memoria de lo que se es realmente. Ese momento tiene un nombre: el viento del nacimiento. Y en ese momento, el alma no es pasiva. Decide.

Quién decide

En el viento del nacimiento, no eres humano. No tienes consciencia humana, no tienes género, no tienes los miedos ni los condicionamientos que la vida en la Tierra producirá después. Tienes consciencia de Dios. Tu alma es parte de la Fuente Creadora, y desde ahí, con la sabiduría acumulada de todas las vidas anteriores y la perspectiva del Creador mismo, evalúas y eliges.

Su alma está en el ahora. Su alma sabe todo” (Kryon).

No es un proceso lineal ni secuencial como los que conoce la mente humana. Ocurre en el ahora eterno del otro lado del velo. Y puede durar, en términos de tiempo humano, uno o dos años mientras el alma pasa de ese estado al canal de parto y al primer aliento.

La primera decisión: venir

La primera pregunta que enfrenta el alma en el viento del nacimiento no es dónde ni cómo. Es si.

¿Vienes?

Y esta pregunta no era trivial para las almas que eligieron este momento específico de la historia. Sabían lo que venían a encontrar. Conocían la precesión del equinoccio, ese ciclo de 26.000 años en sus últimas etapas.

Sabían que podían llegar a un planeta en guerra, que podían ser parte de una catástrofe. También sabían que podían ser parte del mayor despertar de consciencia que la Tierra haya experimentado.

Muy posiblemente ustedes podrían haber sido incinerados en una guerra. Ustedes lo sabían. Pero la otra parte es que podría haber habido un despertar mayor” (Kryon).

Con esa información completa, sin la amnesia que la encarnación traería después, cada una de las almas presentes dijo que sí. Kryon los llama héroes por eso. Es el reconocimiento de que vinieron con plena consciencia del riesgo.

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El género

La siguiente elección es el género. El alma elige el género con el que se sintió cómoda en la última vida. No hay una asignación aleatoria ni un decreto externo. Hay una preferencia propia, basada en experiencia directa, y esa preferencia es respetada.

¿Qué género serás? Cada uno de ustedes dijo: quiero el género que tenía la última vez, así me siento cómodo. Todos recibieron eso” (Kryon).

La familia y la cultura

Esta es la decisión que más resistencia genera cuando se la presenta. Nadie que haya tenido una familia difícil quiere escuchar que la eligió.

Y sin embargo. El alma en el viento del nacimiento no elige la familia para disfrutarla. La elige por lo que puede lograrse ahí. Por los contratos kármicos que pueden completarse, por las semillas de consciencia que pueden plantarse, por la posibilidad de ser maestro de alguien que tal vez nunca lo sabrá en esta vida, pero lo llevará en su ADN en la próxima.

Elige a su familia para lo que podría lograrse allí a través de su despertar. No importa si el ser humano mira hacia atrás y dice: No, te equivocaste, Kryon. Yo nunca habría elegido a esa familia. Y la mayor compasión de amor, lo hiciste para poder ser su maestro” (Kryon).

Lo que se planta en esa familia difícil no produce necesariamente frutos visibles en esta vida. Entra directamente en el ADN de quienes comparten ese espacio. Se convierte en parte de su composición ancestral akáshica, y despertará cuando sea necesario, en otra vida, en otro contexto, cuando esas semillas estén arriba en la pila y listas para germinar.

La cultura funciona de manera similar. Se elige por lo que puede aprenderse ahí. Y hay almas que incluso eligieron una cultura diferente a la que habían habitado, para adquirir algo nuevo, antes de regresar gradualmente durante esa vida a su origen.

Los contratos de largo plazo

Hay personas en la vida de cada alma antigua que no llegaron por casualidad. Llegaron porque fueron configuradas desde el viento del nacimiento, como parte de contratos que abarcan múltiples vidas.

La persona con quien alguien lleva 20 o 30 años, no es resultado del azar ni de la química momentánea. Es el cumplimiento de una posibilidad contractual que el alma eligió continuar antes de nacer. Y la razón por la que muchas almas eligieron la misma cultura que la vida anterior es precisamente para no perturbar esa configuración, para que el encuentro pudiera ocurrir.

Cuántos de ustedes se dan cuenta de que la persona que conocieron, que tal vez sigue con ustedes después de 20 o 30 años, fue una configuración de vidas anteriores” (Kryon).

Las semillas que se plantan ahora

Las almas antiguas que despiertan ahora no están plantando semillas solo para ellas mismas, para lo que les queda de esta encarnación. Están plantando semillas para la humanidad, en un arco de tiempo que puede extenderse cien años o más.

Como agricultores sagrados, plantan semillas hoy para una cosecha que puede llegar dentro de cien años. Pero está ahí” (Kryon).

Eso resignifica completamente la sensación de que es demasiado tarde, de que la edad es un límite, de que el impacto ya no es posible. El alma que despierta en sus últimos años de vida no llega tarde. Llega exactamente cuando decidió llegar, para plantar exactamente lo que decidió plantar, en un suelo que producirá frutos que ella no verá pero que estarán ahí.

Si el alma entró con plena consciencia de lo que encontraría, entonces el sufrimiento no es un error del sistema ni una crueldad cósmica. Es el material específico con el que decidió trabajar, porque en ese material estaba la posibilidad que ningún otro contexto podía ofrecer. Eso no lo hace menos doloroso. Pero lo hace completamente diferente.

Parte 2

El Grupo de Apoyo del Alma

Hay una soledad que muchas personas cargan como si fuera parte de la condición humana. La sensación de que nadie comprende realmente, de que en los momentos más oscuros se está esencialmente solo. Que el armario donde uno se encierra a llorar es exactamente eso: un armario cerrado, a oscuras, sin nadie del otro lado.

Esa soledad es una percepción, no una realidad.

Del otro lado de esa puerta cerrada hay un grupo entero que lleva esperando, con una paciencia que excede cualquier parámetro humano, ser invitado a entrar.

Quiénes son

No llegaste solo al viento del nacimiento. Llegaste con un grupo completo, el grupo de apoyo del alma.

Tiene guías, muchos de ellos. Tiene propiedades angelicales. Tiene el Yo Superior, que no es una versión idealizada de uno mismo sino la misma alma en su estado más completo, siempre presente, nunca ausente.

Ese grupo de apoyo del alma es excepcionalmente real. Tiene guías, muchos de ellos, cuyo único propósito en algunas de tus vidas no se ha cumplido todavía. Han estado esperando” (Kryon).

Han estado esperando. No dormidos, no distantes, no ocupados con otras cosas. Esperando activamente, presentes, incapaces de intervenir sin permiso pero completamente disponibles en el momento en que ese permiso llegue.

Por qué no se muestran

Y la pregunta es obvia: “si están ahí, ¿por qué no se muestran?, ¿por qué no intervienen cuando alguien los necesita?”.

No pueden. No porque no quieran sino porque hay una regla que ningún amor, por intenso que sea, puede violar: el libre albedrío. El grupo de apoyo del alma no puede imponerse. No puede aparecer sin invitación. No puede tomar la mano de alguien que no ha extendido la suya.

Están a tu lado. No pueden mostrarse. Tienes que invitarlos a entrar” (Kryon).

Y la invitación no es un ritual ni una fórmula. Es un estado. El estado de dejar de preocuparse lo suficiente como para volverse hacia ellos. De reemplazar el miedo por el reconocimiento de que están ahí. De decir sí, aunque sea sin saber exactamente a qué se está diciendo sí.

Lo que produce el permiso

Cuando alguien da ese permiso, algo ocurre: ondas en el entramado cósmico.

Hay ondas en el entramado cósmico cada vez que haces eso. Cuando un alma empieza a darse cuenta de quién es” (Kryon).

El grupo de apoyo del alma, que llevaba esperando pacientemente, de pronto entra en acción. No de manera dramática ni visible necesariamente. De manera práctica: produce sincronicidades. Pone personas en el camino. Genera encuentros que no podían ocurrir mientras el alma permanecía cerrada en su burbuja. Abre puertas que desde adentro del miedo son invisibles.

Hay un momento en que la preocupación y el miedo se instalan solos, sin invitación, como hábito del sistema nervioso. Para esos momentos, hay algo concreto y simple…

Cuando te encuentres yendo a ese lugar, quiero que entres en tu corazón y recuerdes estas palabras: Nunca estoy solo” (Kryon).

No se trata de una afirmación sino de una redirección activa de la atención hacia una verdad que el miedo bloquea, pero que no deja de ser verdad por estar bloqueada. El grupo de apoyo del alma no desaparece cuando alguien se encierra en la preocupación. Sigue ahí. Solo que la preocupación ocupa todo el espacio disponible para percibir su presencia.

Esa declaración es el gesto de hacer espacio.

Los mismos en cada vida

El grupo de apoyo del alma no es diferente en cada encarnación. Son los mismos.

Son los mismos en cada vida, ¿lo sabías? ¿Quién te conoce mejor que los que han estado contigo?” (Kryon).

Eso convierte la relación en algo de una profundidad que ningún vínculo humano puede igualar. No porque los vínculos humanos sean menores, sino porque tienen una dimensión de tiempo diferente.

El grupo de apoyo del alma ha estado presente en todas las vidas, conoce el alma completa, no solo la versión actual. Conoce los contratos, las elecciones en el viento del nacimiento, los momentos de mayor oscuridad de encarnaciones que esta consciencia no recuerda.

Llevan contigo más tiempo del que cualquier persona en tu vida actual podría imaginar.

El desafío final

Oh, héroe, te desafío. Déjalos entrar. Pregúntales si están allí. Haz que te demuestren que están” (Kryon).

No como acto de fe ciega. Como experimento. Preguntar, abrir la puerta, observar lo que llega. Las sincronicidades que aparecen, las personas que se cruzan, la información que llega por canales inesperados, la sensación que algunos reconocerán como escalofríos, todos esos son las formas en que el grupo de apoyo del alma demuestra su presencia cuando se le da permiso de hacerlo.

Y cuando eso comienza, hay genuina excitación al otro lado. No la respuesta fría de un sistema que se activa. La respuesta de quienes llevan esperando este momento con algo que, desde el otro lado del velo, se parece mucho a la alegría.

Si el miedo y la preocupación son exactamente lo que impide percibir y recibir al grupo que siempre estuvo ahí, entonces el miedo no es solo un estado emocional incómodo. Es el mecanismo específico que mantiene al alma aislada de su propio sistema de apoyo. No por maldad del miedo sino por su naturaleza: ocupa el espacio donde la percepción de esa presencia podría instalarse. Salir del miedo no es solo una práctica de bienestar. Es la condición para recibir lo que siempre estuvo disponible.

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Siguiendo Juan A. Moliterni:

Instructor Espiritual de la Ciencia Iniciática, Canalizador, Reiki Ascensional Claridad, Ciencia Astrológica, Músico Arteosofia.

La Hermandad Blanca Universal, la jerarquía espiritual de Maestros Ascendidos, transfiere una antorcha, una Luz, a aquéllos que deseen tomarla, que vayan a agarrarla con fuerza. La antorcha de la Síntesis de oriente y occidente, de los Valores apreciados, el conocimiento espiritual y la comprensión del Cosmos. Te invitamos a participar!

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