Educando Nuestro Interior 4

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La Visión: El deseo profundo

La mayoría de los adultos tienen poco sentido de una visión real. Casi todos tenemos metas y objetivos en nuestras vidas, pero estos no son visiones. Una visión real, profunda y cargada de significado no puede existir al margen del propósito. Al hablar de propósito nos referimos al motivo, la causa o la misión que justifica, orienta y determina la vida de un individuo.

Esta es la verdadera alegría de la vida, el ser fiel a un propósito que tú mismo reconoces como poderoso… ser una fuerza de la naturaleza en vez de un pequeño, febril y egoísta guiñapo de aflicciones y rencores quejándose de que el mundo no se dedica a hacerlo feliz” (George Bernard Shaw).

En muchas situaciones de aprendizaje, sentimos que intentan convertirnos en lo que “ellos” desean que seamos. Al tiempo, terminamos dándonos por vencidos y nos resignamos pensando que, quizás, eso es lo que se llama “adaptación”. Pero un verdadero proceso de aprendizaje, o educación, no consiste en pretender modelar a las personas a imagen del instructor sino en conducir a las personas hacia sí mismas. Hacia lo que ellas realmente son, hacia su singularidad y su belleza original.

Si decides dedicar tiempo a averiguar quién eres en realidad, cuál es el aspecto de tu personalidad con el que te sientes más cómodo y cuáles son tus verdaderos talentos naturales, estarás inmerso en un emocionante proceso de aprendizaje. Este proceso será sin ninguna duda el viaje más interesante y productivo que jamás hayas realizado en tu vida.

«Cuando ves una prenda de ropa de colores y con un buen diseño, el algodón, que es la base, tiende a quedar tapado, y a menudo lo está. Así también, los seres, nombrados por sus cualidades y elementos, no pueden ser vistos como su divinidad esencial. Esta es la ilusión. Discipulado es ver a través, escuchar a través y permanecer en un estado de visión interna. Donde hay visión interna, hay visión» (Maestro Parvathi Kumar).

El Amor: El Común Denominador

La finalidad del proceso educativo debe ser la integración del ser humano. Este hecho ha sido desafortunadamente olvidado por los planificadores de la educación durante el último siglo, o tal vez antes. El resultado es obvio, ya que hoy día se encuentra el mundo al borde de la desintegración total. ¿Qué es la integración? Es la energía del Amor, la fuente de toda existencia. El Amor es esa Chispa Divina, esa energía que sustenta al humano.

La medicina está familiarizada con casos de niños que comen tierra y cal. Lo hacen porque tienen deficiencia de minerales: hierro y calcio. Esta es la manera que tiene la naturaleza de balancear la fisiología. Un niño que no sabe nada de lo que es una dieta balanceada, al actuar así, revela que el cuerpo es capaz de buscar por sí mismo las sustancias que requiere. En el mundo espiritual también hay algo que nutre. Si se le quita o se le niega, el individuo sufre de lo que podríamos llamar “desnutrición espiritual”.

Todos los humanos hemos experimentado ese vacío y separación, y por lo tanto una falta de balance. Tenemos la tendencia a buscar esa entidad que constituye nuestra verdadera naturaleza, no importa cuán escondida pueda estar.

¿En qué consiste ese algo que nutre? Es sencillamente el principio primordial del amor universal. ¿Qué es el Amor? Las Religiones nos dicen que el Amor es Dios. Los científicos al principio decían que el amor era tan sólo una emoción que sentíamos dentro. Hoy día, sin embargo, hasta los científicos están de acuerdo en que el amor no es solamente una emoción sino algo mucho más profundo y poderoso. Es una energía que cada uno de nosotros está constantemente transmitiendo y recibiendo. Esta energía es capaz de ejercer influencia sobre aquellos a quienes va dirigida.

¿Cómo sabemos esto? Una técnica fotográfica conocida como la fotografía Kirlian es capaz de captar lo que los santos y los videntes han denominado “el aura del cuerpo”. Los científicos la llaman “la radiación del campo de energía biomagnético”. ¿Qué nos revela esta técnica de Kirlian? En primer lugar, puede diferenciar entre algo que está vivo y algo que no está vivo. Lo que es más, el campo de energía que rodea a los seres vivos varía en tamaño y color. Aún en el caso del mismo individuo, el campo cambia según vaya cambiando lo que la persona está sintiendo en ese momento.

Cuando una persona está irradiando amor, el aura es de color azul; cuando está irradiando odio y frustración, el color cambia a rojo. Una persona llena de amor sin egoísmo tendrá un aura rosada. Más interesante aún, la fotografía Kirlian puede mostrar la trasferencia de este campo magnético de una persona a otra, a un animal o hasta a una planta.

¿Qué es lo que da energía a esta aura? Su energía proviene de la entidad divina que está presente en todo ser viviente. El nombre de esta entidad divina varía de acuerdo con las diferentes religiones; se le ha llamado alma, atma, etc. Las religiones nos dicen que esta entidad es la esencia de Dios en el hombre. Cuando esta entidad divina deja el cuerpo, decimos que la persona está muerta. El campo de energía alrededor de esa persona cambiaría y nos indicaría que el cuerpo ya no tiene vida.

¿Cuál es la aplicación práctica del conocimiento de que el amor es una forma de energía? Numerosas investigaciones han descubierto sin lugar a dudas lo que la privación de amor puede hacer, y asimismo lo que puede hacer un incremento en el amor.

Esta energía de amor permea a todo el universo, tanto animado como inanimado. Sólo sus formas y sus expresiones pueden variar. Se podría decir: “Puedo ver el amor en un santo, pero ¿dónde está el amor en un criminal?”. En el caso del santo, el amor se ha manifestado, pero en el caso del criminal el amor está latente y se ha vuelto altamente restringido.

Este punto nos lleva a los numerosos niveles en los cuales puede ser expresada la energía del amor:

  • El Amor Egoísta. Es la expresión más burda del amor. Al individuo solamente le preocupan sus propios y egoístas intereses, y no piensa en nadie más. En tales casos la energía del amor se ha dirigido hacia adentro, a expensas de los demás. La consecuencia de esto es que la energía del amor pierde su poder, y energías negativas se ponen en movimiento.

  • El Amor Mutuo. Esta es una forma más alta de amor. El individuo se preocupa no solo por su bienestar, sino también por el de sus seres queridos. La energía que estaba dirigida hacia adentro en el amor egoísta se enfoca en un ángulo mucho mayor. Debido al intercambio de energía en este ángulo mayor, la energía del amor es vigorizada, aunque todavía no es su potencia total, ya que no está siendo universalmente dirigida.

  • El Amor Inegoísta. Esta es la forma más alta del amor. El amor puro es moverse del “yo” hacia “nosotros”. Prefiere dar que recibir, perdona siempre. En este estado, el individuo se identifica con todo y con todos. Debido a esta identificación, el individuo se da cuenta de que lo que es bueno para todos, es bueno para él también. Su atención está totalmente dirigida hacia los demás. Como resultado de este amor universal, la energía del amor llega a su potencial más elevado. No tiene límites. El amor se intensifica compartiendo.

  • El Amor Manifestado. Es esta energía universal la que se encuentra en la base de toda la creación. Es este amor el que ilumina, activa, suaviza y armoniza a la creación. Puede tener diferentes manifestaciones, pero básicamente es la misma fuerza motriz. Cuando se expresa en pensamiento es manifestada como Verdad, cuando se expresa en sentimientos, como Paz; y por último, en comprensión como Inofensividad. En este sentido podríamos comparar al amor con el azúcar. Los dulces pueden ser diferentes, pero lo que tienen en común es la dulzura. Esta dulzura se la deben al azúcar. De la misma manera, es esta energía del amor la que guía la búsqueda de la Verdad, el deseo de hacer lo correcto, el sentimiento de calma y el identificador universal.

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