Si alguna vez hubo un momento en que los seres humanos necesitaran gracia, es ahora. Gracia, esa pequeña o gran ayuda extra: no ganada, inesperada, en suministro infinito. Primero, intentemos comprender qué significa exactamente esta palabra y cómo la usa o la entiende la mayoría de las personas.
¿Qué es la gracia? La palabra gracia tiene muchos usos, como en “Le dieron un período de gracia de diez minutos antes de que se cancelara la reserva”. Esto es como un bono gratuito de diez minutos otorgado por el restaurante antes de que la reserva se dé a alguien más. Es útil tanto para el establecimiento como para los clientes.
“Él los guio en la bendición antes de la comida”. Esta es una oración de agradecimiento por la buena comida que están a punto de consumir, y quizás un reconocimiento de que beneficiará a todos los que participen. La idea es que toda comida en última instancia proviene de Dios y debe ser apreciada.
“Ella recibió la gracia para superar su adicción”. Aquí, la gracia también se piensa como un beneficio gratuito, no ganado o inmerecido, generalmente asociado con Dios o el Espíritu. Hay diferentes maneras en que esto puede usarse, como por ejemplo: “Los niños de esa familia fueron todos agraciados con buena apariencia, alta inteligencia y habilidad atlética”. Puedes ver que puede significar cosas ligeramente diferentes, pero generalmente sugiriendo que algo ha sido dado de manera gratuita.
Para nuestros propósitos aquí, quedémonos con esta última acepción: un don gratuito del Espíritu. La gracia es como una dosis extra de energía, asistencia y ayuda de Dios para lograr algo, obtener una ventaja en la vida, o ser favorecido por Dios o el Espíritu.
Ahora bien, aquí es donde las cosas pueden fácilmente torcerse y resultar en estragos en el mundo. Esta noción puede introducir la idea de que ciertas personas pueden ser favorecidas o señaladas para recibir beneficios: ciertos grupos como las personas blancas, quizás los hombres, quizás solo personas de ciertas denominaciones religiosas y similares.
Religiones enteras han sostenido la idea de que algunas personas son más beneficiadas, vistas con más favor que otras, por Dios. Esto, como es usual, representa las distorsiones del ego humano, generalmente por parte de almas más jóvenes, interpretando algunas verdades bastante profundas para su propia ventaja. Nada nuevo en eso. Todos lo hemos hecho.
No es que la idea de la gracia sea errónea. Si el Espíritu, el Ser, el Todo y la Nada, Dios, si se quiere, es infinito y eterno, no hay razón alguna por la que la gracia no pueda visitarnos a absolutamente todos. Para llevar esta noción un poco más lejos, si el Espíritu está realmente en todas partes eternamente, ¿hay siquiera lugar para Satanás, los demonios, el mal y la maldad?
Quizás estos conceptos en realidad se refieren a la ignorancia, y a la noción errónea de que la realidad está dividida en bien y mal. Para que esto sea verdad se requiere dualidad, lo cual es una negación de que el Espíritu está en todas partes eternamente. Qué confuso.
Digamos que aceptamos la noción de que si Dios es realmente Dios, entonces Dios es eterno e infinito, lo que significa que está dentro de todos todo el tiempo. Eso significaría que todos son agraciados, merecedores de ayuda y asistencia gratuita en cualquier momento. Si alguien no cree en la gracia o en el Espíritu, ¿queda excluido del apoyo gratuito cuando lo necesita?
No. Sin embargo, la falta de creencia sí introduce cierta resistencia que puede dificultar la gracia, especialmente si alguien está decidido a demostrar que no hay Espíritu y por tanto ningún apoyo en la vida en absoluto. Pueden vivir su vida de tal manera que parezca que están condenados. Aun así, la gracia está en todas partes y disponible para ser recibida, y en algunas pequeñas grietas puede a veces filtrarse.
Por otro lado, si aceptamos la creencia en la gracia, entonces podemos pedirla y será provista cuando sea apropiado sin problema, a menos que haya otras barreras como creer “no me la he ganado”, “no soy merecedor de ella porque he sido malo”. Realmente parece que hacemos las cosas extremadamente difíciles porque no creemos en lo que es verdad. ¿Qué es verdad?
Hay evidencia de la gracia en todas partes si nos permitimos verla, y si no somos cínicos fanáticos comprometidos con demostrar que estamos perdidos. ¿Cómo sabemos que es verdad? Simplemente se siente correcto, y la noción de ello se siente bien.
Los dones gratuitos como la gracia no pueden comprarse como una indulgencia especial para llegar al cielo dando a una iglesia una gran donación. Un don gratuito como la gracia no puede convertirse en parte de una transacción como “seré bueno si tú eres bueno conmigo”. Un don gratuito como la gracia no puede ganarse, lograrse, obtenerse luchando durante años de oración, de servicio, y de piedad.
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Lo siento, ninguna de estas estrategias funciona cuando se trata del Espíritu. La gracia se da según se necesite, de manera gratuita, no ganada por buenas obras o desempeño. El Espíritu decide cuándo y si la necesitas.
Entonces, ¿cómo se ve la gracia? Bueno, podría aparecer de muy diversas maneras. Podría ocasionalmente verse como una muy necesaria inyección de dinero en el momento justo. Podría verse como energía extra, vitalidad y fuerza, o perspicacia, intuición, profunda paz interior, claridad, ausencia de miedo, humor, y tantas otras cosas.
En ocasiones, podría verse como una capacidad real de hacer un cambio, un impulso de poder para afirmarse a uno mismo de manera productiva. Puede verse como un respiro de la ansiedad, la vergüenza y la falta de perdón. ¡Ah, qué alivio es saber que la gracia está siempre aquí, disponible, y para ser usada con entusiasmo por todos!
¿Y si la gracia es en realidad el único camino hacia adelante, el ingrediente secreto para todos los problemas personales y colectivos del mundo?
¿Y si a la humanidad se le está mostrando una vez más que nada es resoluble con la mera resolución de problemas, el análisis, el lanzar dinero al asunto, la preocupación, y deprimirse por las condiciones actuales?
¿Y si la gracia siempre fue la única solución a los problemas del mundo?
Gracia, un don gratuito del Espíritu, dado según se necesite de manera espontánea a absolutamente todos, merecedores o no. ¿Y si la gracia estuviera burbujeando dentro de cada uno de nosotros, circulando a nuestro alrededor, simplemente esperando que notemos su actividad y la aceptemos con, sí, gracia, humildad, rendición y facilidad?
¿Somos demasiado orgullosos para aceptarla? Sin gracia, ninguno de nosotros habría sobrevivido para estar vivo hoy. No solo es maravillosa, sino que de hecho es necesaria, ahora más que nunca. Si no puedes ganártela, transarla o forzarla, entonces, ¿cómo diablos puedes lidiar con ella?
En realidad es bastante simple. Reconoces que es algo real y que está en cada uno de nosotros. Luego das gracias por ella y le pides al Espíritu que la provea cuando realmente la necesites, y cuando el mundo realmente la necesite. Entonces sueltas. Eso es todo.
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Nota. La Escuela del Camino del Poder Chamánico. Artículo de José Stevens, 26 de septiembre de 2026. Traducción, Edición y Difusión: Juan Angel Moliterni (www.escuelaclaridad.com.ar). Se autoriza la redistribución de este boletín e información personalmente y vía Internet con la condición de que el contenido permanezca intacto, de que se respeten los créditos del servicio, los autores, los editores y se mencionen la fuente y enlaces correspondientes. Gracias por colaborar en hacer que estas ideas (link) lleguen a la atención de un público más amplio.
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