Educando Nuestro Interior 17

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Reflexión.

Han ignorado la cura, aumentando la enfermedad. Si se pronuncia la palabra “lámpara”, no se desvanecerá la oscuridad; si un paciente es informado de las propiedades curativas de una medicina, no se curará escuchando atentamente, si un hombre que sufre las agonías de la pobreza es informado de las varias maneras como ciertos fondos pueden ayudarlo a superarla, no se sentirá aliviado en lo más mínimo; un hombre hambriento queda hambriento aún después de oír una elocuente descripción de un magnífico banquete.

Si se exalta hasta los cielos la Sabiduría Eterna como la cura para todo el descontento individual, nacional y social prevaleciente, esa inquietud no disminuirá en nada. Deben alabarla con fe basados en la profundidad de la experiencia. Tienen que experimentarla y ser los testigos de su validez, deben alcanzar el estado de perfecta y duradera alegría.

Claro está que hacen intentos incesantes de superar el dolor y obtener alegría, pero el éxito los elude, y cuando lo obtienen, es ilusorio. El hombre no reflexiona acerca de la autenticidad de su experiencia. Es necesaria una constante autocrítica para evitar las trampas y desvíos tortuosos. Lo Universal puede ser conocido en un parpadeo; la bienaventuranza está a disposición en un instante, pero deben ustedes conocer la técnica.

Pueden tener vegetales frescos, un buen arroz, excelentes lentejas, todos los ingredientes para una buena comida, pero si no tienen conocimiento del arte de la cocina, ¿de qué servirá todo? Deben aprender, esforzarse, luchar, y entonces el éxito será suyo. Inicien el proceso, den el primer paso, escuchen con atención, reflexionen sobre lo que han escuchado y traten de poner en práctica al menos una cosa o dos de las que se han dicho.

Los Vedas, las Escrituras Sagradas, nos han enseñado que únicamente los seres que conocen el Alma Suprema pueden alcanzarle. Únicamente aquellos que pueden entender a Dios podrán llegar a ser idénticos a Dios. El significado de esto es que sólo aquellos que logren familiarizarse y ser expertos en el Conocimiento de Dios, podrán lograr la Liberación. Cuando la luz de la luna es muy débil y uno no puede ver con claridad, no es sino natural que frente a una cuerda tirada en el camino tenga la ilusión de ver a una serpiente y se asuste.

De manera similar, aunque el Alma no está atada por conexiones ni apegos con el mundo, resulta natural que se reflexione y se piense que hay algo de material y mundano en cuanto al Alma. Nuestra ignorancia es responsable de que no seamos capaces de reconocer la verdad elemental que se encierra aquí. Esta ignorancia se describe con varios nombres. Pero todos esos nombres son palabras que se usan para describir un único estado de ignorancia, en cuyo contexto el hombre trata de crear una ilusión dentro de su mente respecto de lo que no existe realmente.

La creación de algo que no existe realmente implica olvidarse de lo que realmente existe. En ambas cosas el hombre experimenta la ilusión. En el caso de la cuerda que se ha confundido con una serpiente, la cuerda constituye la base y, de igual manera para toda la creación que vemos a nuestro alrededor, la base la constituye el Alma Suprema, el Señor. Un aspecto lo representa el encontrar que la realidad está cubierta por la superposición de lo transitorio sobre lo eterno. Para este proceso, existen tres estados de nuestro cuerpo, uno es el cuerpo denso, el otro es el cuerpo sutil y el tercero es el cuerpo causal.

Para la creación existen dos métodos: uno es el propósito individual y el otro es el principio colectivo.

Un árbol representa a la forma individual y un bosque indicará a la comunidad, la totalidad de árboles. La casa vendría a ser una forma individual. La aldea consistente de numerosas casas es una forma total. Sin un árbol no podemos tener un bosque y sin una casa no podremos tener una aldea. En este sentido, un cuerpo humano sería la forma individual. La combinación de un conjunto de tales formas individuales será una comunidad total.

Sin una forma individual no podemos tener una forma grupal total.

La principal de las características de la forma humana es la sangre, la sangre de vida que fluye dentro de ella desde la cabeza hasta los dedos de los pies. El total del flujo de vida contenido en todos los individuos que conforman la comunidad, les dará la forma grupal total. La totalidad de estas formas constituye el Ser. La totalidad de las formas sutiles es llamada el Principio Inmanente.

Tenemos entonces la forma individual de lo sutil, la totalidad del cuerpo denso, y el cuerpo denso individual. Este aspecto del Alma nos ha sido enseñado presentándonos al mismo individuo bajo tres formas diferentes: la densa, la sutil y la causal. Se ha hecho común que ocultemos la conexión que existe entre los cinco elementos que constituyen la base de la Creación y del Alma. La realidad está así cubierta por la ignorancia. Este cubrimiento es de dos tipos: uno se refiere a la falsedad y el otro a las ideas equivocadas. A la idea que brota del sentimiento de que una cosa en particular no existe, se hace referencia en este segundo aspecto. Este tipo de ideas es responsable del interminable ciclo de nacimientos y muertes.

La senda principal para la Liberación está signada por el esfuerzo constante para alejarse de la atracción de las impresiones sensoriales. La reflexión y la concentración representan los otros procesos por medio de los cuales se puede eliminar la ignorancia.

Reflexionar sobre lo que se ha escuchado y concentrarse y meditar en ello, implica que no podremos conseguir el resultado anhelado escuchando simplemente. Este proceso le permite a uno entender la naturaleza de un aspecto en particular. Aceptar que nuestra ignorancia nos conduce a superponer lo transitorio sobre lo eterno, nos permite reconocer la falsedad de este entorno mundano.

Aquello que surge de la falsedad puede ser desechado prestándole oídos a la Verdad. La mejor manera en que podemos eliminar una duda es oír hablar a personas que sepan la verdad. Cuando estas personas vienen y nos hablan de la existencia de esta verdad podemos liberarnos de nuestra ignorancia. Poniendo atención a lo que dicen los que conocen la realidad se nos abre la posibilidad de poder librarnos de esta ignorancia.

Los procesos de reflexionar y meditar sobre lo que se ha escuchado, ayudan a eliminar las ideas erróneas. Esto implica que no hemos de lograr un resultado simplemente escuchando. Cuando sólo se escucha uno puede llegar a entender solamente hasta un cierto límite la naturaleza del tema. Pero para experimentarlo plenamente, se requiere de las dos etapas mencionadas: contemplar el tema que se ha escuchado y absorberlo.

Sólo a través de estos tres pasos de: escuchar, reflexionar al respecto y meditar sobre el tema, podrá uno eliminar esta ignorancia.

Debido a la ilusión creamos en nuestras mentes cosas que no existen. Por falta de confianza y de fe estamos olvidando la existencia incluso de aquello que existe. Lo que realmente existía era la cuerda, pero nuestra imaginación nos llevó a creer que se trataba de una serpiente. ¿Cuál es la razón para ello? La razón está en la oscuridad que surge en ustedes debido a su ignorancia. Por este pensamiento de que la cuerda es una serpiente, surge una serie de consecuencias. Un miedo que no está en ustedes les invade y también huyen de la situación.

No hay serpiente alguna allí. El miedo que les entra es simplemente ilusorio y el que huyan también es el resultado de la ilusión. En verdad, si con la ayuda de una linterna eliminaran esta ilusión y esta ignorancia, descubrirían que no hay serpiente alguna y, al acercarse, el miedo desaparecería. De hecho, levantarán la cuerda con la mano y la arrojarán lejos.

En todo el mundo lo que realmente existe no es más que el aspecto de Dios. En verdad, una vez que entendamos la naturaleza de Dios y una vez que captemos el significado de esa palabra, estaremos en posición de recurrir a la palabra justa para describir una situación en particular. En una situación dada, comenzaremos con dar tergiversaciones cuando no conocemos el significado correcto de las palabras o cuando ignoremos el aspecto de Dios.

“El hombre está provisto de dos dones especiales: la facultad de razonamiento y la facultad de análisis y síntesis. Úsenlas para descubrir la verdad de sí mismos, la cual es la Verdad de todos los demás. Todos los países son sostenidos y sustentados por esta Tierra; todos son calentados por el mismo Sol; todos los “cuerpos” están inspirados por el mismo Principio Divino, todos están impulsados por el mismo Motivador Interno”.

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