Ciencia y Espiritualidad 8

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Gregg Braden introduce un argumento central que sostiene toda su propuesta: la biología humana posee capacidades extraordinarias que apenas comenzamos a comprender desde la ciencia moderna. Este planteamiento intenta desmontar una idea muy extendida en la cultura contemporánea: que el ser humano es una estructura biológica limitada que necesita ser mejorada o reemplazada por tecnología.

Un cambio de mirada científica

Durante gran parte del siglo XX, el cuerpo humano fue estudiado principalmente desde la biología clásica. Bajo ese enfoque, las células se describían como estructuras químicas relativamente simples, compuestas por fluidos y procesos bioquímicos. Era una visión válida, pero incompleta.

En las últimas décadas algunos investigadores comenzaron a observar el cuerpo desde otra perspectiva: la tecnología de la información. En lugar de analizar únicamente los componentes químicos, empezaron a estudiar cómo las células procesan, transmiten y almacenan información.

Lo que encontraron resultó sorprendente.

Cada una de las aproximadamente 50 billones de células del cuerpo humano funciona como un microcircuito biológico. Posee entradas, salidas y diferencias de potencial eléctrico, como un sistema electrónico en miniatura.

Según Braden, cada célula tiene un pequeño voltaje -aproximadamente 0.07 voltios. Puede parecer insignificante, pero al multiplicarlo por la cantidad total de células, el cuerpo humano contiene un potencial eléctrico gigantesco. Este sistema bioeléctrico participa en procesos como la comunicación celular, la respuesta inmunológica, la percepción y los mecanismos de sanación.

Desde esta mirada, el cuerpo humano ya no aparece como una máquina biológica rudimentaria, sino como una red extremadamente sofisticada de procesamiento de información.

El cuerpo como tecnología viva

El descubrimiento más provocador de esta perspectiva es que la biología humana posee características que incluso superan a muchas tecnologías artificiales.

Las células no solo transmiten señales eléctricas. También:

  • reciben y emiten fotones de luz
  • procesan información bioquímica
  • se autorreparan
  • se reproducen
  • se adaptan al entorno
  • se reorganizan cuando es necesario

A diferencia de los dispositivos electrónicos, que necesitan ser diseñados y reparados desde el exterior, el cuerpo humano es una tecnología viva que se auto-gestiona constantemente.

Por eso Braden propone una idea provocadora: antes de intentar reemplazar nuestra biología con sistemas artificiales, deberíamos comprender plenamente el potencial que ya existe dentro de nosotros.

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La interfaz humana

Un aspecto particularmente interesante es lo que él llama la interfaz de usuario del sistema biológico humano.

En una computadora, la interfaz es el teclado, la pantalla o el mouse. En el caso del cuerpo humano, la interfaz que permite interactuar con esa compleja red biológica es sorprendentemente sencilla.

Braden señala seis elementos fundamentales:

  • pensamiento
  • emoción
  • sentimiento
  • respiración
  • nutrición
  • movimiento

Estos factores actúan como disparadores epigenéticos; es decir, mecanismos capaces de modificar la expresión genética y la química del cuerpo.

La epigenética ha demostrado que los genes no funcionan como un destino fijo. Su activación o desactivación depende en gran medida del entorno interno del organismo. Las emociones, el estrés, la alimentación, la respiración o los estados mentales pueden influir en cómo se expresan determinados genes.

Esto significa que la biología humana no es un sistema rígido, sino una plataforma dinámica que responde constantemente a la conciencia y al entorno.

El conocimiento antiguo y la ciencia moderna

Muchas tradiciones espirituales antiguas ya habían intuido esta relación entre conciencia y biología.

Prácticas como la meditación, la respiración consciente, el yoga o ciertas formas de contemplación siempre sostuvieron que el estado interior del ser humano influye profundamente en su salud y en su energía vital.

Lo que la ciencia moderna comienza a descubrir, según esta visión, es una confirmación de esas intuiciones ancestrales. Las emociones, la atención y la intención no son solo experiencias subjetivas; pueden producir cambios medibles en la química y en la fisiología del cuerpo.

Un potencial aún poco explorado

Desde esta perspectiva, el verdadero desafío para la humanidad no sería superar la biología humana, sino comprenderla plenamente.

El cuerpo humano posee capacidades que todavía no han sido exploradas en profundidad: mecanismos de regeneración, inteligencia celular, comunicación energética y una extraordinaria adaptabilidad.

En lugar de considerarnos organismos defectuosos que necesitan ser reemplazados por sistemas artificiales, esta visión invita a reconocer que la biología humana podría ser una de las tecnologías más avanzadas de la naturaleza.

Comprender ese potencial, cultivarlo y desarrollarlo podría abrir nuevas posibilidades para la salud, la creatividad y la evolución humana.

Nota. Conversación de Gregg Braden y Amber Wolf, marzo 2026, sobre el Nuevo Libro: “Puro Humano – la Verdad Escondida de Nuestra Divinidad, Poder y Destino”. Traducción, Edición y Difusión: Juan Angel Moliterni (www.escuelaclaridad.com.ar). Se autoriza la redistribución de este boletín e información personalmente y vía Internet con la condición de que el contenido permanezca intacto, de que se respeten los créditos del servicio, los autores, los editores y se mencionen la fuente y enlaces correspondientes. Ayúdanos a distribuir información de vanguardia, reenvía este LINK a todas las personas potencialmente interesadas, gracias.

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Siguiendo Juan A. Moliterni:

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